Antes de nada, dar las gracias a mis padres, porque sin ellos la Escuela de Música La Sala no hubiese sido posible, han estado siempre, me han acompañado, apoyado y animado desde los inicios y durante toda la evolución constante de La Sala. A todos, por orden alfabético, alumnos, amigos, colaboradores, compañeros, gracias a todos, porque La Escueal de Música La Sala, sin vosotros no sería lo que es hoy día, una escuela de música y de valores enriquecida por todos, donde cada día todos aportamos un granito de arena.

Carol Lyon Susana Valien, colaboradoras de  La Escuela de Música La Sala como Business Coachs, propusieron la idea de crear este espacio para que pudiera hablar de las experiencias vividas en La Sala, al igual que les hemos propuesto a algunos de nuestros alumnos y ex alumnos.

Me pareció una idea genial, ya que uno de nuestros principios en nuestra escuela de música es enseñar a través del ejemplo, en este caso, escribir cómo ha influenciado, qué me ha aportado la Escuela de Música La Sala a lo largo de su trayectoria, es lo mismo que en las audiciones programadas durante el curso, donde los profesores participamos tocando y nos comprometemos con ellos, apoyándolos a la hora de enfrentarse al escenario.

Así pues, voy a intentar encontrar las palabras más idóneas, para explicar las experiencias vividas y explicar que me ha aportado todos estos años La Escuela de Música La Sala.

  • Amigos, compañerismo, compañeros, alumnos y familiares, que se convierten, en amigos con todo lo que comporta.
  • Ilusión y optimismo cuando veo entrar al alumno con esas ganas de tocar, de enseñar todo lo que ha practicado en casa durante la semana, y las ganas de seguir aprendiendo día a día. Cuando observo aquellos alumnos con más de 70 años, que empiezan desde cero y me demuestran que nunca es tarde para aprender algo nuevo.
  • Constancia y perseverancia, cuando veo alumnos con dificultades X, alumnos que no se dedican profesionalmente, y demuestran que sí quieres puedes.
  • Paciencia, porque cada uno de nosotros tenemos nuestro propio proceso.
  • Conocimiento, ¿por qué no consigo que toque cierto pasaje el alumno? Me siento al piano con él o ella, ¿qué ocurre? ¿técnica, mecánica, idea musical? Hasta que al final conseguimos encontrar la solución conjuntamente. Y en el caso contrario, cuando el alumno te cuenta: “mira que he hecho y como lo he hecho”. En ese momento el maestro es el alumno.
  • Cuando recibo clases por parte de mis compañeros, porque además de dirigir la escuela soy alumna, así que mi formación como docente e intérprete, la he ido ampliando y amplio en la escuela, apostando firmemente por el equipo colaborador.
  • Reconocer mis limitaciones, buscar alternativas viables y al mismo tiempo romper barreras.
  • Toma de decisiones, muy a pesar mío he tenido que tomar decisiones que me entristecían enormemente, asumiendo las consecuencias.
  • Amor, Ternura, compasión, cuando escucho frases como: “A veces me salen gotas de los ojos”, o cuando al encontrarme por la calle con algún alumno o ex alumno, recibo un fuerte abrazo.

En fin, podría escribir mucho más, pero lo dejaremos para otro blog 😉 . Tan solo una palabra más.

GRACIAS. 🙂

Mónica Trueba Castillo.